jueves, 29 de noviembre de 2007

Oscuridad y un Adios

Todo era oscuridad, todo lo que podía ver estaba envuelto en una negrura absoluta, incluso él, aquella persona que robaba mis sueños, que me hacia querer seguir viviendo pero a la vez querer morir también. Lo veía sonriéndome, eso era lo que amaba de él: su hermosa sonrisa tierna que lo caracterizaba; pero se iba alejando cada vez más de mi, movía su mano en señal de despedida... no quería que se fuera, que me dejara sola en este vacío eterno de sombras.

-No te vayas!! No me dejes aquí!! – le gritaba desesperada, pero él solo movía su mano y sonreía

De pronto unos haces de luz comenzaron a aparecer de la nada, lo envolvía todo, todo a su paso era iluminado, esa luz era extrañamente blanca y demasiado brillante que me cegaba, no puede hacer nada para detener esta inundación de luz, mis ojos ardían a causa del brillo; la oscuridad se había ido por completo, lo único que estaba aun en sombras era yo... será porque estoy sola en este lugar y no tengo a nadie que me de su luz para sacarme adelante??

Comencé a escuchar pasos que se acercaban, cada vez eran mas fuertes, no sabia de donde venían solo se escuchaban... sentí que alguien tomaba mi mano y al darme la vuelta lo vi a él... había vuelto por mí, a darme de su luz, o al menos eso creí

- toma mi otra mano –me dijo en voz baja– te sacaré de este lugar
- no quiero irme –le dije tomando suavemente su cara– yo solo quiero quedarme aquí... contigo
- lo siento pero eso es imposible –me dijo con voz triste
- por que lo dices?? –pregunté
- porque yo ya tengo a otra persona junto a mí –respondió, y una chica comenzó a acercarse hacia nosotros, no podía ver su rostro, era borroso.

Ella lo tomó de la mano, quería alejarlo de mí, no supe qué hacer, cómo reaccionar y solo salí corriendo mientras una lagrimas se deslizaban por mis mejillas.

Todo comenzó a oscurecerse, las sombras estaban sobre mí otra vez

- que acaso nunca podré ser feliz?? –grité enojada.

Dejé de correr al ver en el suelo la salvación a mi dolor... una navaja. La tomé, la sostuve por largo rato sin decidirme a hacerlo, estaba confundida, triste, sentía todo podrido dentro de mí... era ahora o nunca, así que lo hice, corté mis venas con furia y eso calmó mi desesperación, veía como salía la sangre de mis muñecas y caía al suelo dejando un pequeño charco que iba creciendo lentamente. Sentí como me debilitaba pero a la vez un gran peso me fue quitado de encima, no sabía cómo explicar aquella sensación. Cerré mis ojos despacio y a lo lejos escuchaba voces que gritaban mi nombre desesperadamente, sentía cómo movían mi cuerpo tratando de revivirme pero ya era tarde, abrí mis ojos unos segundos y vi a mi alrededor mi cama manchada de sangre y las voces que me llamaban eran las de mis padres, yo solo dije "adiós" y sonreí. En ese momento dejé de existir, ahora era libre por fin. Ojalá eso dure por mucho tiempo...

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